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25 años sin Ava Gardner

Repasamos la vida de unas de las divas clásicas del cine

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20/01/2015

Por Icíar Palacios

“No sabe actuar. No sabe hablar. Pero, ¡es impresionante”. El magnate de Hollywood Louis B. Mayer, cabeza pensante de la Metro Goldwyn Mayer lo tuvo siempre claro: Contratar a aquella niña sureña que acostumbraba a andar descalza, de modales salvajes y deslenguada hasta el límite fue una de las mejores decisiones que tuvo jamás.

Ava Lavinia Gardner; “el animal más bellos del mundo”; uno de los mitos eróticos e iconos más interesantes del cine. Esa era. Y el 25 de enero se cumplirán 25 años sin ella; la mujer con una de las vidas más azarosas y frenéticas de la historia de la pantalla grande. Se bebía la vida, en todos los sentidos.

Y es que, según ella mismo afirmó, su vida entera fue un exceso. Un carrusel en el que se mezclaron de manera casi prodigiosa la exuberancia, el vicio y la soledad; algo de lo que a pesar de sus múltiples matrimonios no pudo escapar. Pero… comencemos por el principio en este repaso de la vida de Ava Gardner. ¿Nos acompañas?

De orígenes humildes

Ava Gardner nació en el seno de una familia dedicada a la agricultura. Creció rodeada de campos de tabaco, por los que corría libremente, descalza, y donde a los cinco años aprendió a liar a la perfección cigarrillos mientras otros niños hacían lo propio con las matemáticas. A los ocho se fumó el primero y ya nunca lo dejó.

Sus inicios como actriz

Jamás estudió para convertirse en estrella del cine. De hecho, nunca le agradó esta profesión. Era una auténtica “mercenaria” que acudía a los sets de rodaje por el mero hecho de cobrar. Ni siquiera disfrutaba actuando. Gardner soñaba con ser secretaria, pero cuando un cazatalentos la descubrió al ver unas fotos suyas en el estudio de su cuñado y le ofreció su primer contrato abandonó sus estudios y tomó el primer avión con destino a Hollywood. ‘Sucedió bailando’ fue su primera película. En menos de una década, el mundo entero se rendiría a sus pies.

Una azarosa vida sentimental

La protagonista femenina de cintas como ‘Forajidos’, ‘La hora final’ o ‘La noche de la iguana’ fue conocida además de por su trabajo como actriz por su agitada vida amorosa. Se casó en tres ocasiones y cada relación acabó peor que la anterior. Primero contrajo matrimonio con Mickey Rooney, de quien se divorció antes de cumplir un año de tortolitos alegando “crueldad mental”. Después fue el turno de Artie Shaw, el director de cine, con quien duró menos aún que con el actor de ‘Fuego de juventud’. Con el cantante Frank Sinatra permanecería seis años; y aunque fueron amigos para toda la vida, por lo visto pasaron más tiempo a gritos o simulando suicidios que en paz. “Comehombres” la llamaban y puede que no se equivocaran, pues sus romances, como el que mantuvo con el torero Luis Miguel Dominguín, al que adoraba, fueron innumerables.

Ava Gardner, pura Ladydrama

Su única ambición en la vida era amar y ser amada; algo en lo que no tuvo demasiada suerte. Agotada por la desilusión y las relaciones fallidas, Ava Gardner cayó en una depresión que la llevó a casi abandonar la interpretación a los 43 años (en realidad regresó en 1954 para firmar ‘La noche de la iguana’ y continuó apareciendo en trabajos, aunque menores y con pequeños papeles). Desde entonces se refugió en sus vicios, que no eran pocos, y su carácter, desde siempre difícil, se agrió aún más. Atrás quedada la inocencia de aquella niña educada puritanamente en el campo para dar paso a una “amargada” en toda regla que pasaba las horas entre alcohol y humo. Cuando en 1957 se golpeó una mejilla que le dejaría una pequeña cicatriz, todo fue aún a peor. “Con todas las copas que he tomado, no recuerdo haber disfrutado de ninguna” es una de sus frases más conocidas.

Sus mejores años

Durante su vida profesional, Ava Gardner rodó casi sesenta películas en las que trabajó junto a las mayores estrellas masculinas del momento, como Burt Lancaster, Robert Mitchum, James Mason, Robert Taylor o, entre muchos otros, Gregory Peck. En todas ellas, su belleza quedó más que patente, revelándola y confirmándola como una de las mujeres más exuberantes del cine.

Los cincuenta fueron prácticamente suyos. Fue entonces cuando rodó largometrajes como ‘Magnolia’, ‘La condesa descalza’ (que bien podría ser su secreta biografía), ‘Venus era mujer’, ‘Los caballeros del rey Arturo’ o ‘Mogambo’ (con la que demostró ser una actriz cómica perfecta), en cuyo rodaje se quedó embarazada de Sinatra para luego abortar en Londres.

Defensora de las minorías y desfavorecidos

Aunque durante casi quince años vivió en la España de Franco (su México sin Sinatra, del que huyó a toda costa) la actriz siempre rompió una lanza a favor de comunidades como la negra o la judía. Esto le hizo ganarse no pocos enemigos en Hollywood, como el magnate Howard Hughes, a quien llegó a lanzar un cenicero a la cabeza, dejándolo K.O..

Un final prematuro

Ava Gardner falleció el 25 de enero de 1990. Aún era joven, pero el abuso de su belleza felina y sus largas noches (cuando de veras “vivía” y disfrutaba) le pasaron factura. Una neumonía se llevó a una de las mayores femme fatales de Hollywood. Su ex marido, Frank Sinatra, al que ella mantuvo durante su vida juntos (él estaba en horas bajas y apenas encontraba trabajo), se encargó de cuidarla durante sus últimos días y de pagar un costoso tratamiento médico que, sin embargo, no la salvó de la muerte a los 67 años.

Un homenaje a su vida

Pocas actrices y actores pueden presumir (vale, ella no lo hará porque ya está muerta… pero nos entendéis) de tener su propio museo. Y Ava, la incombustible Ava Gardner, es una de las que tiene tal suerte. El Ava Gardner Museum está ubicado en la localidad de Smithfielf, en North Carolina. Por allí pasan cada año cientos de miles de cinéfilos, mitómanos y curiosos para disfrutar de un paseo guiado por su vida y legado. La colección de ropa y trajes es, al parecer, para quedarse sin habla.

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